Rivalidad entre hermanos: pautas para mitigar las peleas

abril 11, 2018


Una de los aspectos de la crianza en los niños que sin duda puede agotarnos más la paciencia como padres son: las constantes peleas y discusiones debido a la rivalidad entre hermanos.

Ilusamente pensaba que los celos entre hermanos se daban básicamente ante la llegada del nuevo hermanito y esa época, salvo alguna cosilla, lo llevamos bastante bien. Pensaba que una vez superado ese  periodo, lo demás se daba rodado. Además, al llevarse entre mis hijos 7 años y que son chico y chica, imaginaba que el mayor ayudaría a la pequeña, la cuidaría según sus posibilidades y le tendría paciencia es su etapa de bebé...pero menudo balde de agua fría me he llevado.

Si uno quiere un juguete el otro también (aunque llevase siglos y en el fondo del armario sin usarlo), se arrebatan las cosas, se gritan, se empujan, se burla el uno del otro, se sacan de sus casillas..hacen alguna tregua, vuelven a jugar bien, hasta que surge otro conflicto y vuelta a lo mismo...

Me hizo gracia una frase que leí que decía:

"Cuando nació mi primer hijo me convertí en madre, cuando nació el segundo, me convertí en árbitro"

Pero ¿cómo puedo ser un "buen" árbitro si a los dos los quiero con todo mi corazón? no puedo ser imparcial, ambos me importan y a veces sus gustos y necesidades simplemente chocan: por ejemplo quiero llevarles al parque, pero uno quiere ir donde hay cancha y el otro donde hay columpios. Quieren que les preste la misma atención para que le ayude a estudiar a uno y para que juegue con el otro. Quieren los dos que les lea un cuento diferente al mismo tiempo y a la hora de ver la televisión cada uno quiere ver cosas diferentes...y esto cada día.

¿Cómo puedes ser un buen árbitro si en la mayoría de los casos la rivalidad entre hermanos no parte de "igualdad de condiciones"? pues uno puede ser mucho más pequeño que otro o un hermano puede ser muy agresivo y otro muy pasivo; o uno muy inteligente o audaz, mientras el otro no tanto..

No, no es tarea fácil lidiar con estos sentimientos, ni nuestra posición de padres de hacer de árbitros y de ponernos en medio del campo de batalla y además, curar a los heridos en el combate.

Sin embargo la rivalidad entre hermanos es una realidad que constatamos hablando con otros padres, haciendo memoria de nuestras propias experiencias o leyendo artículos. La Biblia nos ha dado varios ejemplos de rivalidad entre hermanos como: Caín y Abel, Jacob y Esaú, José y sus hermanos o el hijo pródigo.

Los celos y la competencia, son la fuente de la rivalidad entre hermanos...dos sentimientos, que por cierto, nos pueden acompañar a lo largo de la vida sino aprendemos a gestionarlos y a transformarlos de manera más positiva.


La otra cara de la moneda: el amor entre hermanos


Aunque la rivalidad, la competencia y las peleas estén presentes, lo cierto es que tener un hermano o hermana tiene mucho más cosas positivas que negativas.

Con los hermanos se aprende a compartir los objetos valiosos y a los seres queridos, se comparte la atención de los padres, se adaptan los niños al ritmo y a los planes de otros, se tienen uno o varios compañeros de juegos y se puede conocer mas a profundidad el mundo del otro.

La educadora Signe Whitson afirma que en las relaciones entre hermanos es donde se pueden aprender valores tan importantes como el resolver problemas; donde se practica el autocontrol, donde se aprende a frenar los impulsos agresivos y donde se puede desarrollar la empatía con los demás.

Otro punto importante de esta relación es que ayuda al niño a ser destronado de su propio egocentrismo. En el caso de los hermanos mayores les ayuda a ver que no son los únicos y los más importantes del mundo...porque hay otro como el, con los mismos derechos. Se trata de una enseñanza dolorosa, no fácil de aceptar, pero muy valiosa.

Con el paso del tiempo y del roce (dicen que del roce nace el cariño, no?) va surgiendo un genuino y auténtico amor entre hermanos, un amor, que si se cuida puede durar toda la vida.

A mi me da mucha tristeza cuando escucho que dos hermanos adultos dejaron de hablarse o que han roto su relación, ya sea porque han descuidado la relación o porque siguen presentes los celos, la rivalidad o el egocentrismo que surgió desde la infancia y que sigue calando hondo con el paso del tiempo.

 Creo que el deseo de todo p/madre, es que sus hijos se lleven bien entre sí y que se apoyen unos a otros, cuando sean mayores, por lo menos es el mío.

Y aunque no todo esté en nuestras manos, pues influyen muchos otros factores como el caracter de los hijos, sus decisiones en la vida, su nivel de madurez, etc..ahora que están bajo nuestra responsabilidad, hay algunas acciones que podemos hacer para mitigar los conflictos entre ellos.


¿Que podemos hacer para mitigar la rivalidad entre hermanos?

1. Evitar comparaciones. Las comparaciones son odiosas, pero de un hermano con el que competimos más. Existen temas especialmente delicados y muy relacionados con la autoestima que debemos evitar si queremos una relación sana entre ellos como: el atractivo físico, la inteligencia o las destrezas físicas.

2.Elogios y llamadas de atención repartidas equitativamente.  Por instinto, suelo defender mas a la pequeña, pues la veo con menos recursos que al mayor. También le demuestro mas mi cariño con mimos y caricias. El resultado es que suelo reñir mas seguido al mayor y en cambio, elogio y achucho mas a la pequeña. Esto no resulta bien, pues el mayor termina resentido, la pequeña se siente intocable y al final las peleas entre ellos aumentan.

3.Establecer unas normas básicas de respeto y aplicarlas consistentemente. Las normas nos sirven como marco de referencia y como escudo protector para todos los miembros de la familia. Cada uno sabe lo que necesita en su familia, pero deben quedar claras para todos y saber las consecuencias que tiene. Algunos ejemplos de estas normas pueden ser: no burlarse del hermano, pedir permiso para entrar a la habitación o jugar con sus juguetes, no pegarse, etc..

4.Atención al origen de las burlas y peleas entre hermanos. El pediatra J. Dobson afirma que: Los niños no construyen fortalezas alrededor de sus puntos fuertes. Las construyen para proteger sus puntos débiles.  Así que, si un niño ataca constantemente a su hermano en alguna área, nos está revelando los temores y la amenaza que siente en ese momento. Por ejemplo si le ataca constantemente en sus destrezas físicas, quizás es porque el niño se sienta poco ágil o se han burlado de el. Ojo también cuando los hermanos pelean para llamar la atención de los padres, pues piden a gritos mayor dedicación.

5.Expectativas mas realistas. La relación idílica de hermanos cooperando siempre, ayudándose entre sí, jugando sin pelear y sin ningún tipo de rivalidad..creo que simplemente no existe. Hay hermanos que se llevan mejor que otros, pero su relación no está exenta de problemas. Es mejor elogiar las cosas positivas que hacen entre sí (que seguro son muchas, pero a veces ni nos enteramos) y reforzar aquellos puntos flacos entre ellos. Dejemos a un lado la rabia que nos genera tanto conflicto y mejor revisemos cuáles actitudes nuestras propician que se dispare la rivalidad entre hermanos.


 Un hermano es un amigo que una vez fue una molestia.

A pasarlo bien y ¡felices (y tranquilos) juegos!




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1 comentarios

  1. Excelente post. El diario vivir. Los hermanos se aman, se adoran, pero tienen sus momentos. En mi caso se pelean más que todo es porque el uno quiere el juguete del otro. Algunas veces hasta les he dicho que parecen perros y gatos. Yo los hago que se pidan disculpas, que se abracen y siempre, siempre les dejo claro que ellos son el uno para el otro y que el amor debe reinar siempre entre ellos. Saludos

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