La ira en los niños: cómo canalizarla para evitar conductas violentas

octubre 11, 2017


La ira en los niños, el enfado, la rabia y sus derivados, son emociónes fuertes, desagradables y muchas veces incontrolables para ellos. La ira surge como una reacción ante situaciones que les producen malestar, frustración, decepción, incomodidad ó tensión .

También la ira, en su versión más oculta, puede servir como tapadera de otras emociones más intensas y difíciles de interpretar en los niños como el miedo o el dolor.

A medida que los niños van creciendo, para algunos niños la ira parece casi la única manera que tienen de reaccionar ante todo lo que les ocurre, puesto que han aprendido a desconectar con otro tipo de sentimientos, parecen estar siempre enfadados y lo peor es que pueden reaccionar de manera violenta

No nos gusta que nuestros niños se enfaden y solemos inmediatamente intentar frenar esa emoción:

¡Eh, prohibido enfadarse!, Ya estamos otra vez de morros, ¿Porque siempre te enfadas por todo?...

Sin embargo, la ira es una emoción que los niños tienen derecho a sentir y expresar. Tu hijo puede sentir enfado, pero tiene que decidir de qué manera expresarlo y canalizarlo.

Cuando ese enfado se expresa gritando, pataleando, cerrándose en banda, perdiendo el control, pegando, tirando objetos, peleando, los niños están canalizando la ira hacia conductas violentas y/o autodestructivas,  y esto es lo que debemos evitar NO que se enfaden sino evitando sacar ese lado agresivo e incontrolable.

Así que, nuestra labor como padres y/o educadores es ayudar a los niños a expresar su enfado de una manera más constructiva, a que sepan guardar la calma e intentando canalizar esa fuerza interna que les proporciona la ira para resolver ese problema o esa situación que les genera tensión.


Cómo canalizar la ira de los niños


Aprender a escuchar es la clave
Tengo que reconocer que como madre me cuesta mucho escuchar a mi hijo cuando está enfadado y tiendo a enfadarme con él, criticarlo, castigarlo o ignorarlo. Sin embargo, como comentamos la ira puede estar ocultando otras emociones o situaciones, que se nos escapan si no aprendemos a afinar más nuestros oídos. Escuchar no significa darles la razón.

Reconoce su derecho a estar enfadado
Todos tenemos un criterio para definir porqué motivos es razonable enfadarse y cuales no, en qué momentos estar feliz o triste. Tenemos que aceptar que los niños tienen derecho a tener sus propias emociones, aunque no estemos de acuerdo con ellos. Permitamos que se enfaden (sea cual sea su motivo). Incluso podemos reconocer su derecho como: "Si, estás muy feliz jugando, pero es hora de ir a la cama.." "Si, estás cansado y no te apetece estudiar.."Nuestra función es permanecer tranquilos y evitar que nos contagien su enfado o reaccionar ante él.

Ayúdale a desatar los "nudos" 
Los niños no saben lo que sienten y porqué lo sienten, ni cómo librarse de lo que les pasa, por eso necesitan de un adulto sereno que pueda guiarles y ayudarle a ordenar lo que les pasa.

Nos serán útiles poner en práctica algunas de estas estrategias:
  • Repetir lo que uno cree que sienten para ver si hemos entendido bien: Entonces estás enfadado porque...
  • Trata de no discutirles lo que sienten
  • Procura aceptar sus sentimientos tal y como lo viven
  • Ayudales a poner palabras a lo que les pasa: "Entonces te sentiste...cuando...porque..."

Centrado en su responsabilidad

Algunas veces, los niños intentan echar la culpa de su error a la situación o a otras personas y proyectan su frustración o incomodidad sobre los demás en forma de endado. Lo más habitual es que maximicen lo que los demás le han hecho y minimicen los daños que causan a otros. Esto imposibilita que el niño aprenda de sus errores y será más propenso al enfado. Podemos escucharles atentamente, intentar descubrir juntos el sentimiento que se oculta detrás de su rabia y buscar otras alternativas o soluciones a la situación que nos plantean. Sin embargo, si realmente queremos que aprendan una lección debemos poner el foco de atención sobre su persona  y que se centren en  su responsabilidad: Ya sea reconociendo sus propios fallos, reparando el daño causado a raíz de su enfado o pidiendo perdón.


Anticipar antes que lamentar

Antes de perder el control, los niños pasan por diferentes etapas que quizás pasen para ellos desapercibidas hasta que, sin darse cuenta llegan a la violencia. Reconocer los síntomas físicos del enfado como: apretar los puños, empezar a gemir, tensar los músculos..son señales que podemos hacerlas notar al niño para que prevenga y se dé cuenta que empieza a enfadarse por una situación.
Estás apretando los puños Manuel ¿estás enfadado?

Otra manera de anticipar el enfado es dejar las normas claras con antelación o explicar las consecuencias que tienen ciertas conductas, para prevenir confusiones.

Cómo manejamos nuestra ira los padres

Como padres, son muchos los motivos que nos conducen a estar enfadados. Ya sea por sentirnos abrumados por el exceso de responsabilidad, cuando esperamos demasiado de los niños y no cumplen con nuestras expectativas, muchas veces nuestro enfado proviene de situaciones no resueltas que vamos arrastrando..sea cual fuere nuestro enfado, los padres no tenemos derecho a descargar nuestra rabia de forma ofensiva sobre nuestros hijos.

No debemos hacer a los niños responsables y culpables de nuestro enfado, más bien, debemos buscar la manera de canalizar mejor nuestra tensión y buscar formas de buscar la tranquilidad y serenidad que requiere criar una familia.

Los padres somos los responsables del clima familiar que se respira en casa y son los niños quienes buscarán nuestro ejemplo a la hora de resolver conflictos.

Estrategias para tranquilizar a los niños


Cuando un niño se encuentra demasiado alterado, es difícil razonar y que canalice su ira de manera positiva. En estos casos, es mejor ayudarle a que se tranquilice.

Estas son algunos ejemplos para ayudar a tranquilizar a los niños:

  • Que se alejen. Un tiempo para tranquilizarse y tomar un respiro. No se trata de un castigo, sino una forma de apaciguar.
  • Que se vaya a otra habitación y grite
  • Dibujar, rayar o escribir sobre un papel. Escribir una carta con quien se enfadó
  • Manipular algo o hacer algo con las manos. Spiner, dar golpes a un martillo..
  • Escuchar música
  • Hacer ejercicio
  • Practicar  ejercicios de mindfulness para niños
  • Realizar juegos para reducir la agresividad
  • Abrazar a un muñeco de peluche


La ira es un exceso de energía física y mental, puede desgastarnos y deteriorarnos o puede enseñarnos mucho acerca de nosotros mismos, quienes somos y hasta dónde podemos llegar. Es válido, incluso necesaria la ira, pero tenemos que decidir cuál es la mejor manera de encauzarla..y allí es donde tomamos la responsabilidad los padres.

Saludos y buena semana!








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