Alimentación emocional en los niños: Dime qué come y te diré como se siente

noviembre 16, 2016


Es un hecho: no sólo comemos porque necesitamos nutrirnos, comemos también porque es algo placentero, comer reconforta el cuerpo y también reconforta el alma pero ¿que pasa cuando usamos la comida como un remedio para solucionar problemas, para esconder o intentar controlar nuestros estados de ánimo? ¿cuando llenamos el estómago para intentar llenar otro tipo de vacío en nosotros mismos? A los niños también les sucede, hablamos de la alimentación emocional.

Desde el nacimiento, los bebés asocian la comida con la sensación de protección, seguridad y placer, al tomar el pecho o el biberón, siempre cerca de mamá, los bebés se sienten amados y reconfortados por la comida. Luego, con la introducción de los diferentes alimentos el niño va descubriendo cuáles son los que más le gustan, cuáles no y qué efectos provocan los diferentes alimentos en él.

Descubren muy pronto que los alimentos dulces, además de ser los que más le gustan, son los que le proporcionan mayor energía.

Y todo tiene su razón de ser, por su gran actividad física, los niños necesitan más alimentos que aporten les aporten energía. El problema es que solemos cubrir estas necesidades con alimentos altamente azucarados, hipercalóricos, que nutren poco y con calorías vacías.

¿Que comen nuestros niños?

En la actualidad, los niños comen un exceso de:

  • Azúcar, chocolate, chucherías, helados y pasteles
  • Exceso de sal cruda (patatas fritas, cortezas, etc)
  • Grasas saturadas de origen animal
  • Harinas blancas y refinadas
  • Comida procesada, con muchos aditivos químicos
  • Bebidas gaseosas azucaradas
  • Comidas hipercalóricas

La publicidad y los medios de comunicación juegan un gran papel en la elección de nuestros niños para que consuman este tipo de alimentos.

En horario infantil, la televisión está llena de anuncios muy atractivos anunciando este tipo de comida: juguetes, pegatinas,colecciones, sus personajes favoritos son usados como cebo para que consuman y compren  este tipo de productos o que sus padres les lleven al restaurante de comida rápida,

No hay celebración infantil,que no incluya un atiborre de chuches, bollos, perritos, comida precocinada..¡que lejos quedaron esas fiestas de cumpleaños con sandwiches y tartas caseras!

También influye nuestra propia comodidad: Vamos siempre con prisas durante el día, la bollería nos  parece lo más rápido para resolver las meriendas y por la cena como ellos se niegan a comer verduras y queremos llevar la fiesta en paz, optamos por algo rápido y a mano como una pizza o croquetas con patatas precocinadas. Ellos lo comen tan felices y nosotros terminamos rápido.

Pero toda acción, conlleva a una reacción ¿no es así?

Cuales son las consecuencias de consumir un exceso de carbohidratos

Comer un exceso de carbohidratos, concretamente de azucares refinados, produce una serie de desequilibrios no sólo a nivel físico, sino también a nivel metabólico, energético, mental y emocional como:

  • Acidez en la sangre, debilitando el sistema inmunitario
  • Genera calorías vacías fomentando, por tanto, la obesidad y diabetes
  • Desmineralización general, huesos frágiles, caries, osteoporosis
  • En minutos aumenta el pulso y la presión sanguínea
  • Crea dependencia
  • Produce un estado de euforia extrema, seguido de un estado de depresión, y de deterioro de la energía vital
  • Se pueden utilizar para cubrir conflictos de otros niveles del ser  (emocionales, mentales..)



La alimentación emocional : El camino rápido, pero equivocado de gestionar conflictos

Con respecto a la alimentación emocional es importante comprender dos cosas:
  1. Lo que comen nuestros niños va a influir en su estado de animo y viceversa 
  2. Su estado de ánimo va a influir en lo que les apetece comer.

Con respecto al primer caso, si la dieta normal de nuestro hijo es desordenada y extrema (basada en grasas saturadas, con carencia de verduras), se sentirá atraído a dulces extremos (azúcar, helado, pasteles, chocolate). Esto repercute en cambios extremos de conducta, así como en estados de ánimo y vitalidad.

Un exceso de carbohidratos, conlleva a una montaña rusa del estado anímico, primero lleva a la excitación, al bienestar, pero luego dan el bajón.

Según Montse Bradford en su libro "La alimentación de nuestros hijos" las consecuencias de consumir un exceso de productos azucarados genera en los niños:


  • Hiperactividad
  • Falta de concentración
  • Cansancio,debilidad
  • Estrés
  • No pueden dormir bien y/o se despiertan por la noche
  • Cogen resfriados frecuentes
  • Falta de apetito
  • Sufren obesidad, colesterol, diabetes tempranas, etc..


Comer por escape emocional

Comer en exceso cuando se está preocupado, triste, aburrido o cargado.. todos lo hemos hecho, lo malo es que no solemos darnos un atracón de brócoli ¿verdad? sino de chocolate, helado, patatas fritas, es decir de azúcares o grasas saturadas.

Los expertos dicen que este tipo de alimentos aumentan el nivel de serotonina, libera endordinas y activa enseguida nuestro sistema nervioso.

Estamos hablando del segundo caso, cuando comemos influidos por nuestro estado de ánimo.

Hacerlo de manera puntual, no conlleva mayores consecuencias, más que un dolor de tripa posterior, sin embargo, hay niños que han hecho de la alimentación emocional un hábito y utilizan la comida como una forma de escapar emocionalmente a sus conflictos.

Los indicios de comer por escape emocional son:


  • Comer en respuesta a las emociones o situaciones, no para satisfacer el hambre
  • Sentir una necesidad urgente de comer
  • Antojo por un alimento específico o tipo de comida
  • Comer más cantidad de alimentos que lo normal
  • Comer en momentos inusuales durante el día
  • Sentir vergüenza o culpa por comer

Como podemos observar, mantener una dieta equilibrada, no sólo es para mantener el cuerpo sano. Comer bien también nos equilibra a nivel energético y emocional. Comer mal y como hábito, nos genera un falso espejísmo de bienestar, que pronto se derrumba y se agrava.



Si te interesa saber más acerca de cómo equilibrar mejor la alimentación de tus hijos y así mejorar su estado de animo y controlar mejor sus impulsos, la próxima semana seguiré tratando el tema mas a detalle.

Hasta la semana que viene!






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4 comentarios

  1. Súper interesante post, Katy. Es verdad, lo noto mucho, cuando los peques se toman algún batido o algo azucarado (el pequeño sobre todo se pone bastante nervioso). Por suerte, no son muy de dulces ni de chuches... Es muy importante (para muchos aspectos) el mantener un equilibrio en la alimentación. Un beso

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    1. Yo lo noto en las fiestas infantiles, cómo se ponen como locos y después viene el bajón, pues me alegro que tus hijos no sean mucho de dulces, a mi hijo el chocolate le encanta, un abrazo

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  2. Importante tema que realmente afecta mucho a nuestros peques, debemos estar muy alerta las madres, porque de eso depende un adulto sano, y por ende una madre feliz. Gracias Katy

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  3. Tema muy interesante. Y una explicación perfecta. La alimentación emocional nos afecta a adultos y a niños. Y muchas veces no somos conscientes de ello, ni en nosotros mismos ni como padres. Aprender y leer sobre esto nos ayudará a gestionarlo de manera adecuada. Comparto el post.

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