Tolerar la frustración es la llave hacia nuevos aprendizajes

septiembre 20, 2016


¡Que desagradable es la sensación de frustración! Sería algo así como "quiero algo y no puedo conseguirlo" pero una vez que se ha despertado ese interés por conseguir "eso", es igual de frustrante permanecer inmóvil y no hacer nada.

Recuerdo a mi hija poco antes de empezar a gatear. Estaba irritable, no estaba cómoda en ninguna postura, ningún sitio la acomodaba. Me daba cuenta que cuando estaba sentada en el suelo, ella deseaba moverse, veía a lo lejos algún objeto que ella deseaba tener en sus manos y quería llegar hacia él..¡ pero no sabía cómo hacerlo!

Se debatía entre querer intentar buscar nuevas posturas que la llevaran finalmente a conseguir su objetivo o permanecer en su "zona de confort" aquella postura tan dominada por ella que es permanecer sentada.

Cuando un objeto muy atractivo le llamaba su atención, algo de pronto la empujaba a echar la manos hacia adelante...a intentar algo nuevo,a empezar a probar otros movimientos, pero al no salirle bien, se enfadaba.....eso es frustración.

Y esto sólo el comienzo, ahora que ya domina el gateo, está practicando sus primeros pasos para empezar a caminar; y algo parecido ocurrirá cuando quiera correr y se caiga, montar en bicicleta, un deporte nuevo, en el colegio...en fin...que mientras sigamos anhelando alcanzar cosas en la vida, cualquier logro que alcanzamos, estará en mayor o menor medida acompañado de la frustración.

Estamos diseñados para la lucha constante entre permanecer donde nos encontramos a gusto y sabemos que dominamos (estado de bienestar) y el impulso a desear ir mas allá, la convicción interna que podemos alcanzar más de lo que hemos alcanzado hasta ahora (nuevos aprendizajes).


 Cuando damos poco margen para la frustración

Ay que poco nos gusta ver a nuestros hijos frustrados. Creo que en general vivimos en una sociedad que evita a toda costa la frustración o el sufrimiento y eso lo trasladamos a los niños.

Si llora porque quiere alcanzar el juguete...¿que me cuesta dárselo en la mano y así deja de llorar?
Si siempre quiere ganar en los juegos...¿porque no dejarse ganar?..Si se enfada mucho cada vez que no le sale bien un ejercicio ¿para que seguir sufriendo?

Resulta más fácil dar a los niños lo que nos piden o sacarles de una situación incómoda, que enseñarles a tolerar el malestar que provoca la frustración.

Pero lo que los padres consideramos una pequeña ayuda a nuestros hijos

porque el no puede
porque es muy pequeño
porque es muy peligroso
porque se va a traumar
porque no tiene ningún sentido pasarlo mal
porque no tolero verlo sufrir...

puede ser un impedimento para el aprendizaje, incluso podemos estar entorpeciendo su desarrollo.

Porque el fallar y levantarse, permanacer en el intento, aunque sintamos frustración, es la puerta de entrada y el motor de nuevos aprendizajes, aún si no conseguimos lo que pretendemos.

Si los padres siempre estamos pendientes de dar a los niños todo lo que nos piden, complaciendoles en todo, rescatándoles de la situaciones; ellos no aprenderán a tolerar la frustración, ni aprenderán a hacer frente a las situaciones difíciles o a gestionar el fracaso, cuando sean adultos.

Cuando exigimos tanto, que terminan frustrándose


Ser demasiado exigente con un niño, puede llegar a frustrarlo.

Es el caso de padres con unas expectativas demasiado altas para sus hijos, que depositan una gran carga en ellos y les piden resultados excelentes.

Pueden ser niños extremadamente competitivos, perfeccionistas,exigentes consigo mismos, pero que se frustran fácilmente cuando no ganan o no consiguen lo que desean.

Incluso ganando o consiguiendo lo que desean, no se sienten satisfechos, pues siempre consideran que podrían haberlo hecho mejor.

También frustramos a los niños cuando los padres exigimos más allá de sus capacidades o no ajustamos nuestras expectativas con su nivel de desarrollo.



Tolerancia a la frustración: Y no todo lo que deseamos lo tendremos

Saber tolerar la frustración significa tener la templanza suficiente para afrontar los problemas y limitaciones de la vida, con una actitud positiva y orientada hacia la aceptación.

La vida está hecha de deseos, sueños, metas, las cuales unas alcanzaremos fácilmente, otras con mucho esfuerzo y otras no lograremos alcanzarlas.

Y tolerar la frustración es saber perseverar para seguir intentándolo, no desanimarse a la mínima dificultad y reconocer cuando algo no podremos alcanzarlo: algunas veces porque excede a nuestras capacidades, otras porque no está en nuestras manos y otras simplemente porque en el camino hemos descubierto y redefinido unas metas mas ajustadas hacia nuestro propósito vital.

Desarrollar la tolerancia a la frustración en los niños implica:


  • Ayudarles a controlar sus emociones
  • Enseñarles a ser más pacientes
  • Mostrarles que hay situaciones en la vida que hay que esperar para ver los resultados
  • Desarrollar tareas que requieran esfuerzo y dedicación
  • Hacerles ver que no todo gira en torno a ellos
  • Evitar conductas sobreprotectoras y ayudas innecesarias
  • Motivar pero sin exigir
  • Aprender de los fracasos
  • Saborear sus éxitos
Los estudiosos de la memoria humana nos dicen que con el paso de los años recordaremos con más fuerza no lo que ha sido más sencillo y divertido en nuestra vida, sino aquello que nos costó trabajo conseguir, aquello que nos pareció muy difícil en un principio, pero lo recordaremos porque de esa experiencia hemos aprendido mucho.

Porque cuando logramos algo que nos costó mucho esfuerzo (y frustración), luego lo saboreamos más.

Así que, no menospreciemos la enseñanza tan poderosa que trae de la mano la frustración.



¿Recuerdas esos primeros logros de tus hijos? ¿ lo mal que lo pasó y luego todo lo que aprendió?

Saludos!







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