Masaje adaptado para cada edad y situación de tu hijo

abril 14, 2016


La edad óptima para aplicar la técnica de masaje para bebés es entre el primer mes y el décimo por varias razones: por todos sus beneficios que tiene, porque es cuando se afianza el vínculo afectivo y también porque una vez que empiezan a moverse, es difícil que puedan permanecer en la misma posición..y eso lo sabemos por experiencia las madres.

Sin embargo...¿esto implica que los masajes sólo pueden aplicarse durante el primer año de vida? por supuesto que no...los masajes los podemos dar hasta bien entrada la adolescencia, si queremos, sólo que tendremos que hacer algunas modificaciones.

Igualmente, tenemos que modificar y buscar otras alternativas al masaje en situaciones concretas como cuando tenemos poco tiempo o nuestro hijo ha perdido el interés.

Por eso en mi clase de masaje para bebés que tomo en NENOOS de El Burgo nos hablaron de dos alternativas para estos casos: el masaje intuitivo y el masaje indirecto.

El masaje intuitivo es el que damos de manera espontánea a nuestros hijos. No se trata de una técnica concreta, sino simplemente las veces que acariciamos y entramos en contacto físico con nuestros hijos y sin darnos cuenta, son varias veces al día, sobre todo de pequeños:

  • En el día a día:al cambiarle el pañal, ponerle la ropa, ducharle, darnos la mano al cruzar
  • Cuando queremos aliviar un dolor: sobamos una herida, aplicamos alguna pomada o ungüento.
  • Cuando queremos expresar nuestro cariño: con besos, caricias, achuchones.
 En México le llamamos apapacho y hace poco descubrí que es una palabra de origen nahuatl y que significa dar cariño, pero en un sentido mas profundo que es abrazar o acariciar con el alma. ¿bonito no?



El masaje indirecto se refiere bien a dar un masaje o entrar en contacto físico con nuestro hijo, pero sin entrar en contacto piel con piel.
  • Cuando damos un masaje con la ropa puesta
  • Utilizando cualquier objeto suave para dar masaje: esponja, pluma, cepillo con cerdas suaves.
Durante el curso, hablamos acerca de la realidad a la que nos enfrentamos las madres de hoy: algunas trabajan fuera de casa y en algún momento tendrán que retomar su rutinas en el trabajo, otras, tenemos otras obligaciones u otros hijos que atender.

Algunas veces somos nosotras las que estamos cansadas o estresadas y no nos sentimos con ánimos de dar un masaje. En otras ocasiones, nos encontramos en la mejor disposición, pero son los bebes quienes no aceptan el masaje y a veces puede suceder que ambos deseemos el masaje, pero las condiciones  del sitio no son las idóneas: está fría la habitación, hay mucho ruido, etc..

Por eso, para estas ocasiones siempre tendremos a nuestra disposición los masajes indirectos o intuitivos, no va a ser un masaje completo, pero nos mantenemos cercanos y en contacto físico con nuestro hijo.

Un día malo, momentos complicados, los tenemos todos, lo importante es aprovechar cada oportunidad de contacto, para mostrar amor y respeto hacia el pequeño.

Cuando empieza el gateo o los primeros pasos, tenemos que darles libertad de movimiento, así que, podemos dar un masaje en la zona del cuerpo que nos ofrecen, por ejemplo, si está de espaldas o solo las piernas.

A partir del tercer trimestre, podemos adaptar a nuestra rutina del masaje: juegos, canciones, rimas, también podemos incorporar objetos como pelotas, rodillo, globos...para que la experiencia le sea mas atractiva.

En la edad escolar, nos centraremos mas en los masajes de espalda y sobre todo por las noches, antes de dormir. Los juegos de tacto o los cuentos sobre la piel,adquieren mucho protagonismo.

A mi hijo de 7 años le gusta jugar a la pizza: le voy poniendo cada ingrediente y luego al horno, claro que lo que disfruta son las cosquillas y el juego.

Quizás parezca raro, pero sobre todo los chicos, disfrutan del contacto físico de sus padres a través de juegos de fuerza o peleas y eso también refuerza el vínculo afectivo. Después de esos momentos de desfogue, aceptan de buena manera un abrazo suave y caricias.

Cuando se han hecho una herida o están enfermos, los niños son propensos a buscar caricias y achuchones.

Tenemos que asumir que en la pubertad, los besos y las muestras de cariño, pasarán al ámbito privado, pero si  está acostumbrado al contacto físico desde pequeño, tarde o temprano lo demandará. Aunque no lo pida, en momentos de tensión: un examen, una prueba física, podemos ofrecer un masaje en la espalda o en los hombros.


Un niño que ha recibido un contacto físico cercano y cariñoso, que ha logrado un apego seguro de sus padres, lo más probable es que se convierta en un adulto sensible, con buena autoestima y que se encuentre preparado para mantener relaciones sanas con otras personas.

Así que, ahora que son pequeños, no sólo los estamos tocando, estimulando, relajando o aliviando con nuestras manos, también, les estamos preparando para una vida emocionalmente sana el día de mañana.

Merece la pena la inversión ¿no crees?

Saludos !








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