El parto que nunca llegó

octubre 08, 2015

esperando el parto
Junto con el embarazo vienen de la mano nuestros sueños, nuestras expectativas, nuestros ideales y nuestros planes acerca del parto, unas veces se cumplen y otras no...

Hay muchas maneras de atravesar la experiencia del parto y no cabe duda que cada una es única e irrepetible, yo te cuento la mía.

Después de un muy buen embarazo, apenas sin molestias, durmiendo bien y con todos los controles médicos en orden,  me pensaba que el parto sería la culminación de un proceso natural y sin complicaciones, pero estaba equivocada.

Me guié por las experiencias de otras personas que te dicen que los segundos embarazos son más fáciles, que el cuerpo ya "sabe lo que tiene que hacer" , que duelen menos y suelen incluso adelantarse.

Me creía con experiencia suficiente, en buenas condiciones físicas y emocionales y suponía que si mi primer embarazo fue un parto natural, sin epidural y con una buena recuperación, lo lógico sería que el segundo sería así. Fantaseaba junto con mi marido que él estaría presente durante el parto y que si le dejaban, sería él quien cortase el cordón umbilical.

Pero nada de eso fue así..

El globo empezó a deshincharse cuando llegué a la semana 40 de embarazo sin apenas contracciones y al pasar por segunda vez por monitores, la ginecóloga confirmó que ya había salido de cuentas y el proceso de parto estaba muy inmaduro. Me mandó el ingreso hospitalario para inducirme el parto.

Ingresé al hospital según la indicación médica. A primera hora, me monitorizaron y seguía igual, dilatación 0. Me pusieron un medicamento vía vaginal para ablandar el útero, pero antes firmé un documento donde estaba de acuerdo en que me realizaran ciertas prácticas médicas para facilitar el parto (como uso de medicamentos, el uso de forceps, ventosa o cesárea) en caso de ser necesario.

Me mandaron a una sala de dilatación, ya despojada de mi ropa de calle y siempre en compañía de mi marido. La habitación era de uso individual y era amplia, allí permanecí todo el día, en la cama y monitorizada.

A última hora de la tarde, yo seguía igual, sin apenas dilatar, sin apenas ningún dolor, ya empezaba a preocuparme y a estar nerviosa ¿porque mi cuerpo no reaccionaba? "No estoy ayudando a mi hija a nacer, algo malo pasa en mí"..a pesar de todo, aún me sentía fuerte emocionalmente, pero todo empezó a ir cuesta abajo hasta que me derrumbé.

En el cambio de turno de la noche decidieron ponerme goteo (oxitoxina) y hacerme una "revisión vaginal" para ver cómo estaba el cuello del útero, me hicieron muchísimo daño. La matrona me explicó que la forma de mi útero tiene una curvatura y que cuesta muchísimo trabajo llegar a la bolsa.

Yo escribí en mi último artículo (antes de vivir esta experiencia)  la importancia de no vivir los dolores del parto desde el miedo y en soledad, pero todo estaba saliendo mal: llevaba semanas esperando un parto que no llegaba, preparándome para un dolor que no se aproximaba a la realidad y con mucha incertidumbre de cuál sería el desenlace.

Sola en la habitación, profundamente dolorida y cansada de llevar el monitor puesto todo el día, respiraba profundamente y clamaba a Dios para poder estar serena y que las cosas fueran a bien.

De pronto, llegó un grupo de cuatro sanitarias, para repetir la "revisión vaginal" pero a lo bruto. Mientras yo gritaba y me retorcía de dolor, podía escuchar varias voces decir que me "relajara" y que no estaba cooperando.

Luego comprendí que intentaban romperme la bolsa, pero a pesar de su afán no la pudieron romper. Lo que si rompieron fue mi equilibrio emocional, pues a partir de allí, empezaron los escalofríos, los temblores involuntarios y lo peor, el latido fetal empezó a descender drásticamente.

Mi marido, quien se había ausentado ese tiempo, preguntó si era normal que el latido fetal fuera tan bajo (menos de 50) y le respondió que no. Lo sacaron de la habitación, yo ya no me sentía con fuerzas, llegó enseguida el personal sanitario y la ginecóloga me dijo que me iban a realizar una cesárea de emergencia, por riesgo de bienestar fetal.

Mas temblores,con el miedo metido en el cuerpo, perdí el control, ya no era yo, agotada, no podía calmarme, era sólo sensaciones, con un sólo pensamiento: terminar ya con esto.

Y todo terminó rápido y con un final feliz, gracias a Dios, recuerdo las luces y el frío del quirófano, que me dijeron que respirara, que me iban a a dormir totalmente y que todo saldría bien.

Me despertó mi marido en la UCI y entre sueños, con lágrimas en los ojos me mostró una foto en el móvil de mi hija, que estaba bien, que todo había salido bien !!

Y así es, hoy un mes después de su nacimiento, ella está perfecta, yo recuperándome según lo esperado y con una gran cicatriz que me va a recordar de por vida, que a veces uno se prepara para batallas que nunca se pelearán, que hay partos que nunca llegan y en cambio, hay golpes de la vida que vienen por donde uno menos se espera.

Pero aún así LA VIDA ante todo..




















Un beso,








Suscribete

También podría gustarte

2 comentarios

  1. Eres una valiente Katy!! Felicidades por el nacimiento de tú niña. Desde luego, cualquier parto, fácil o difícil siempre se recuerda.
    Un abrazo, Julia :-)

    ResponderEliminar
  2. Siento mucho que te sintieras mal por no haber podido finalizar la parte final del embarazo como querías.
    Yo tuve un embarazo como el tuyo, pero ya en la semana 38 mi ginecólogo estaba alarmado porque el niño no se "encajaba". Tras pruebas, ecografías y finalmente una radiografía, estimó que el espacio era muy justo y que el niño rechazaba la vía natural de salida.
    Así que me dijo "mañana te va bien ser madre?" y allí que al día siguiente entré en la clínica, de ahí intentamos un parto vaginal con el gel que dices para inducir al parto, pero sin dolores el sistema alertaba de sufrimiento fetal y en 40 minutos mi hijo nacía mediante una cesárea.
    Ser madre es lo más grande porque es crear vida. Qué más da cuál sea el vehículo que te lleva? El caso es que las dos estais bien y habeis inicido juntas este proceso de vida. Un abrazo y mi enhorabuena!

    ResponderEliminar

¡SUSCRIBETE!

Recibe cada semana ideas de juegos y consejos útiles.