¿Esclava de tus obligaciones? Libérate con estos 6 útiles consejos

julio 01, 2015

Hay momentos con nuestros hijos entrañables, irrepetibles, divertidos..pero también están los otros..los duros, los que sientes que no llegas con la paciencia, que la energía se agota, que las obligaciones pesan como un grillete, pero aún así tienes que seguir tirando y dando lo mejor de ti.

Y es que a veces tenemos que recordar que: La maternidad/paternidad es una vocación de servicio.

¿Cómo llevar nuestras obligaciones lo mejor posible sin llegar a sentirnos esclavos de ellas?


La primera vez que fui consciente que mi vida había cambiado para siempre fue una noche en la piscina. Tras una semana de haber dado a luz, me permití el lujo de salir a nadar, cosa que hacía regularmente. Me estaba relajando cuando me vino un pensamiento que me turbó: Esto se había acabado, ya no podía ir a nadar cuando quisiera, tenía que darme prisa, no llegaría a cenar, sino a dar la última toma a mi hijo y me esperaba una posible noche de insomnio, entre toma y toma. ¿Que había hecho? ¿Dónde quedo yo entre tantas responsabilidades?

Sabemos que entre más pequeños son los niños, mas atención y mas necesidades tenemos que cubrir. Si tuviésemos que hacer una lista de todas esas nuevas responsabilidades que adquirimos y no sólo con los hijos, también con la casa, con la economía, con la pareja, nos da vértigo, sólo de pensar.

Pero hay formas y formas de llevar a cabo todas estas tareas y no me refiero a una cuestión de organización y control de tiempo  (que también es super importante), me refiero a nuestra ACTITUD a cómo vivimos internamente todas estas obligaciones y actos de servicios para con los demás.

Cambiar un pañal, preparar la cena, limpiar los baños y/o salir todos los días a trabajar, nos parecen actividades tan rutinarias y cotidianas, que muchas veces nos olvidamos, que este tipo de tareas también son expresiones de amor con efectos a largo plazo, para nuestra familia..

 6 consejos para llevar cabo tus obligaciones con libertad y buena actitud:

1. Servir a nuestros hijos no es esclavitud, es un genuino acto de amor de manera voluntaria

Piensa que la esclavitud viene impuesta desde afuera y no interviene tu capacidad de decisión.

La liberación no viene de dejar a un lado todas nuestras responsabilidades, sino de nuestra actitud de sabernos libres y con capacidad de decidir que amamos a nuestros hijos y de manera consiente decidimos servirles y atender sus necesidades. Se trata de un genuino acto de amor, no una imposición.

Es verdad que no es tan emocionante como jugar con ellos, ni tan especial como dar un regalo, ni tan tierno como una caricia, pero estas pequeñas tareas o actos de servicio son tan tediosas, como necesarias. Servir a nuestros hijos es uno de los 5 lenguajes de amor.

Cuando atendemos a nuestros hijos desde la amargura o el resentimiento, desde la queja constante o los malos modos, cubrimos sus necesidades en cuestión, pero su desarrollo emocional puede verse afectado. El niño puede sentirse bien atendido, pero poco amado o sentirse culpable o avergonzado por tanto trabajo que genera.

2. No sirves a tus hijos para complacerles en todos sus caprichos sino para darles lo mejor. 

Atender sus necesidades y ver por ellos, no es sinónimo de ceder a todos sus deseos y reclamos.

Algunas veces podrás complacerles y dejar que coman hamburguesas con patatas ó pizza, pero si quieres darles lo mejor, tendrás que pensar en un menú mas saludable.
 
De igual manera, expresas tu amor mediante los servicios que prestas, haciendo las cosas que ellos pueden no ser capaces de hacer por sí mismos, pero entendiendo que a medida que crecen, se harán mas autónomos y capaces de hacer las cosas por sí mismos.

Intentar complacer todos sus caprichos y/o peticiones, no sólo te hará sentirte como una esclava, sino que estamos impidiendo que maduren y que permanezcan como chiquillos, en personas que sólo piensan en sí mismas.

3. Enséñales a hacer las cosas por sí mismos, permite que colaboren en casa. 

Los primeros intentos por ayudarnos, suelen generarnos más trabajo que ayuda real, se cansan enseguida y/o convierten el trabajo en un juego.

Pero es importante reforzar estas conductas, armarnos de paciencia y enseñar poco a poco a nuestros hijos a ayudar con las labores domésticas, adecuando la tarea a su edad y habilidades.

Los padres que están demasiado ocupados para enseñar a sus hijos ó son demasiado perfeccionistas que no les permiten hacerlo, están mandando un mensaje erróneo de que sus hijos no son capaces de hacer ciertas cosas y que son unos inútiles

Con el tiempo, nuestros hijos aprenderán que dentro la familia, podemos servirnos y ayudarnos unos a otros, utilizando nuestras propias habilidades, pero con algo se empieza.

4. Servimos con amor para ayudarles a convertirse en adultos maduros

Como dice el doctor Chapman: "Servimos a nuestros hijos, pero tan pronto estén listos, les enseñamos cómo valerse por sí mismos, para que con el tiempo ellos puedan servir a otros."

Como la misma cadena de la vida, empezamos siendo dependientes y necesitando ayuda para todo y terminamos de la misma manera. Así, los padres atendemos a nuestros hijos y luego nuestros hijos velan por nuestras necesidades.

No aprender esta importante actitud de servicio desde casa, hace en un futuro adultos egoístas, con falta de empatía hacia las necesidades ajenas y/o actitudes machistas.

Por eso es mejor que con nuestro ejemplo sirvamos de manera amorosa y desinteresada.


5. Aprendamos a organizarnos  y a cuidarnos

Atender y cubrir las necesidades de otros requiere mucho esfuerzo física y emocionalmente.

Por ello, es importante tomar tiempo también para uno mismo y no descuidar la salud, ni las necesidades propias.

Saber organizarse, aprender a distribuir mejor nuestro tiempo, reconocer nuestras necesidades, saber pedir ayuda..son actitudes necesarias para cuidarse para sentirnos bien y así poder cubrir y cuidar a su vez a otros.

6. Tesoros que cobrarán valor con el tiempo

Quizás te sientas frustrada y poco valorada por la cantidad de horas y tareas que haces diariamente por tus hijos y que ellos no son capaces de ver.

Pero seguro que ahora, como adulto, puedes entender mejor a tu madre o padre y puedes valorar y reconocer el enorme esfuerzo que hicieron en su día.

Como el vino, que necesita madurar y para despertar su aroma y valor, necesita tiempo, así nuestros hijos, según van madurando, perciben mas y mas lo que hemos hecho por ellos.

Cada uno, a nuestro ritmo vamos comprendiendo una verdad en la vida:
Servir es amar



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Un abrazo y nos vemos la próxima semana !








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4 comentarios

  1. Qué bonito, qué real y cómo puede ayudarnos a ver la situación de muchas mamás "desde el aire". Un soplo de aire fresco. Seamos libres y donemos nuestro tiempo y amor en libertad, pero querámonos a nosotras primero.

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    1. Exacto Paz, haz entendido mi mensaje, los cambios grandes empiezan por un cambio en nuestra actitud, un abrazo !

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  2. Básico como el comer, muchas veces (por no decir siempre) deberíamos dejarnos llevar por las prioridades y no por la inercia del día a día que acaba con nuestras horas, nuestra paciencia y nuestra felicidad. Buen artículo!. Lo anoto para compartir como se merece en septiembre que todas volveremos con las pilas bien cargadas de energía positiva centrada en cambiar lo que no nos gusta del día a día.

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  3. Muy bueno! Realmente el día a día consume mucho y más con todas las responsabilidades que llevamos ahora, pero es importante mirar la vida desde otro prisma y sobretodo involucrar a los hijos en las tareas. Un abrazo

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