El hambre de piel: Superando barreras del tacto

mayo 05, 2015

El hambre de piel la define P. Davis como la necesidad de contacto físico. El hambre es un apetito,un deseo: el deseo de ser tocado, abrazado, besado. Necesitamos del tacto, especialmente cuando nos sentimos vulnerables: cuando estamos cansados, tristes, asustados o enfermos.

¿Quién rechazaría un abrazo de un ser querido en un momento de tristeza?

Bebés, niños, adultos, ancianos, todos nacemos con hambre de piel y continúa a lo largo de la vida.

Los pequeños nos dan lecciones en este sentido: se comunican mas con el tacto, nos piden abrazos y mimos y  a nosotros nos confrontan con nuestras propias barreras, limitaciones y miedos.

Hablamos de estas barreras y cómo superarlas..

La semana pasada te hablaba acerca de la importancia del contacto físico y que se trata del primer lenguaje de amor que aprendemos.

Pero solemos restarle importancia al tacto, conforme vamos creciendo vamos creando barreras, durante la adolescencia consideremos inapropiados ó vergonzoso el contacto físico en público con los padres, los hombres creen que los chicos "duros" no requieren de caricias, vamos limitando el contacto físico  a lo que es "culturalmente" aceptable y así nos vamos alejando y vamos negando nuestra propia hambre de piel.

Comenta P Davis en su libro El poder del tacto: Algunas personas confunden el hambre de piel con la inquietud, la soledad ó el hambre fisiológica. Hacemos muchos esfuerzos por satisfacer el hambre de piel , sin darnos cuenta de que es lo que necesitamos. Intentamos llenarlo con comida, con drogas, con exceso de trabajo y en la promiscuidad. Sin embargo, permanece ese deseo por la forma mas esencial de comunicación: el tacto.


¿Cuáles son tus propias barreras?

A modo de ejercicio personal, te recomiendo realices este cuestionario para conocerte mejor a ti mismo con respecto al contacto físico:

Cuestionario sobre el tacto:

¿Que se te ocurre en cuanto piensas en la palabra "tacto"?
¿A quién tocas con regularidad?
¿Cómo deseas o quieres que te toquen?
Piensa en tus padres y explica el comportamiento táctil de ellos contigo y ¿entre ellos?
¿Cuáles son las inhibiciones o restricciones que sientes para tocar a otras personas?
¿Recuerdas algún momento en particular en que el tacto te haya ayudado?
¿Eres consciente de la necesidad física de ser tocado?

Superando las barreras

Tal vez detectes que tienes ciertas barreras o bloqueo a la hora de tocar a tus hijos libremente, quizás sea por el sexo o la edad de tus hijos, por cuestiones culturales o por bloqueos desde tu propia infancia. Quizás el problema no son tus hijos, pero con tu pareja detectas ciertas limitaciones: no sabes cómo pedir lo que quieres, deseas un contacto físico, mas allá de lo sexual, etc. o quizás el bloqueo esté más allá de las fronteras de tu propia familia y te cueste entablar contacto físico con otras personas en general.

Sea lo que sea, el primer paso es darse cuenta de la necesidad de hambre de piel y detectar con qué estás llenando o confundiendo este vacío. Lo segundo es aprender a respetar tus necesidades e intentar cubrirlas siempre y cuando no se dañe o interfiera negativamente a otras personas, también detectando las necesidades de contacto de tu propia familia, que no habías visto hasta ahora.
Lo tercero, sería empezar romper las barreras con uno mismo.

Si no estás acostumbrado al tacto, pero estás dispuesto a trabajar en aprender y a disfrutar de tocar y ser tocado con cariño y respeto, he aquí algunas actividades que pueden ayudarte.



Actividades para familiarizarse con el contacto físico:

1. Tocarse a uno mismo: 

Es una buena forma de empezar a romper el hielo y percibir los diferentes tipos de presión y beneficios que tiene el tacto.. Puedes empezar tocándote los brazos, hasta el hombro, dándote un masaje donde sientas tensión, haz lo mismo del otro lado.Con ambas manos, péinate el cabello con los dedos, date un masaje en el cuero cabelludo. Luego, puedes tocar tus piernas, hasta llegar a los tobillos y los pies, puedes darte un masaje, con aceite. Percibe la diferencia antes y después del toque físico.

2. Darse un masaje facial con la punta de los dedos: 

Cuando te encuentres tenso ó al terminar el día, percibe cómo se encuentran los músculos de tu cara, quizás los tienes tensos y no te has dado cuenta. Relaja los músculos de la cara abriendo y cerrando las mandíbulas y date un ligero masaje con la yema de los dedos, con un ligero golpeteo, sobre todo alrededor de los ojos y cerca de las sienes.

3. Recibir un masaje profesional:

Existe hoy en día muchos centros dedicados a dar diferentes tipos de masaje. Déjate mimar por unas manos expertas. Te sentirás como nuevo, notarás tu piel mas suave, con nuevo brillo y podrás notar los efectos beneficiosos del tacto físico.

4. Acariciar a un animal doméstico:

Si tienes un perro/gato en casa que puedas acariciar, tocar su pelo, sus orejas, su cuello. Tu mascota lo agradecerá mucho y a ti te servirá de ensayo para tomar contacto con otras personas de tu familia a quien quieres tocar. Si no tienes mascota, puedes hacerlo con algún animal cercano a ti.El tacto de los animales y su compañía son muy agradables para muchas personas, pero nunca deberían sustituir el contacto y la cercanía de un ser humano.

5. Observar el contacto físico de otras personas:

Es interesante como ejercicio observar cómo las demás personas se relacionan a través del tacto. Puedes observar a personas desconocidas en diferentes situaciones: en el trabajo, con amigos, en la iglesia,entre mujeres, entre hombres, entre los niños.. luego puedes observar entre los miembros de tu propia familia: Puedes descubrir cosas muy interesantes, que quizás no habías notado.

En nuestras manos reside una capacidad muy grande para dar amor, para sanar, para cuidar, aprendamos a usarlas y aprendamos a recibir de otros, para cambiar el mundo.


Deseo que estas actividades te sean de utilidad y que compartas la información a quien crees que puede ayudar.

En el próximo artículo te enseñaré juegos y actividades para estimular el tacto entre los miembros de tu familia.

Un abrazo,








Suscribete

También podría gustarte

2 comentarios

  1. Es importantísimo el contacto físico: transmite cariño y da confianza y seguridad a los peques. Yo soy muy cariñosa con mis hijos (pelín empalagosa, la verdad, jajaja) y ellos también lo son.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bien que puedas trasmitirlo a tus hijos. La verdad es que ellos nos facilitan mucho las cosas, naturalmente buscan nuestros brazos y besos, otra cosa es que el adulto lo haga en la cantidad y calidad que cada niño necesita, saludos !

      Eliminar

¡SUSCRIBETE!

Recibe cada semana ideas de juegos y consejos útiles.